jueves 6 de octubre de 2011

Crisis, What Crisis?

Cómo rezaba el fabuloso álbum de "Supertramp", ya siendo premonitorio de un mundo en perpetua crispación, la crisis es algo permanente y no podemos, ni podremos, echarla de una vez por todas de este planeta, ni de este continente, ni de este país, ni de...

Pero, ¿qué crisis?, ¿para quién es la crisis?, ¿quienes la trajeron?, ¿cómo nos la inocularon?, y por qué y para qué.

Desde el comienzo de esta (en particular) crisis económica, las fichas de dominó fueron cayendo una sobre otra produciendo un verdadero terremoto de implicados, víctimas inocentes y otras no tan inocentes.
La crisis moral y de valores hace ya décadas que la soportamos, y va a peor. Pero su influencia sobre la debacle económica ha diseñado un veneno aún más mortal con que algunos listos van regando las ciudades, los países y las colas del paro.
Entre estos "espabilados" ahora se descubren unos pocos que aprovechando el chaparrón andan enriqueciéndose aún más de lo que ya están, y tienen la desfachatez de largarse del barco que se hunde llevándose todos los salvavidas junto con la recaudación de la fiesta y, además, desvalijan la caja fuerte de los viajeros.

Una amiga, trabajadora en centros penitenciarios desde hace algunos años, me contaba hace tiempo que las cárceles están llenas de inocentes (en un sentido de la palabra muy especial), de víctimas, de pobres desgraciados, y que los verdaderos delincuentes andaban sueltos dirigiendo empresas, gobiernos y bandas organizadas. Y tenía razón, mucha razón.

Ayer leí no se dónde (no lo recuerdo ahora), una frase que resume bastante bien todo esto (y tampoco recuerdo de quién es): "Las leyes son como una tela de araña, atrapa a los más débiles, pero los fuertes la rompen con facilidad", y así nos va...

Así que esto de la crisis va por barrios, lo que ocurre es que deberíamos acercarnos a ciertas urbanizaciones de lujo, pisar el césped, derribar las estatuas, vaciar las piscinas y mearnos en sus tiestos, y de camino hacernos unos hoyos en sus campos de golf, que también tenemos derecho a darle a la pelotita ¿o no?...

Y el próximo día hablaremos de la justicia (y que Dios nos coja confesados).

5 comentarios:

Paco Vivas dijo...

Es más de lo mismo que todos sabemos desde hace mucho tiempo. Claro que estoy de acuerdo en casi todo, solo te pongo un pero en lo de ir a los campos de golf y pegar pelotazos, primero hay que aprender que eso es mu difícil y quedáis el verde hecho un asco.

Anónimo dijo...

Estoy con Paco, y además añado (por alusiones) que a mi piscina no vengas a mear, que a me ha costado y, me cuesta tenerla, un GÜEVO y parte del otro.

Bracelli dijo...

Bueno, siempre espera uno que algún experto en esas lides del golf le dé algunas lecciones antes de atreverse, y "anónimo", a ver si leemos bien que nadie dice nada de mearse en la piscina (que es una cochinada), y vamos poniendo nuestros nombres para identificarnos, que luego pasa lo que pasa... Saludos y gracias por comentar...

Paco Vivas dijo...

Es que vaciarsela es casi peor que mearse en ella, asi que ninguna de las dos cosas. Además a él no hace falta que se la vacien porque se le vacia sola sin necesidad de que nadie lo intente. En fin, que es tu hermano coño y este está exento.

Bracelli dijo...

Ya me lo imaginaba, pero prefería que él mismo se identificase... para, como bien dices, exculparle.
Además, cuando hablaba de lo que hablaba me refería a las propiedades de esos ladrones bancarios que andan cobrando pre jubilaciones como si hubieran trabajado 200 años y salvado a la humanidad... así que no se puede dar por aludido, que se sepa...