martes, 23 de agosto de 2011

Sobre el tumulto

No quiero entrar en más polémica que la necesaria en este asunto, pero no puedo dejar de expresar mis sensaciones y pensamientos sobre la tan cacareada JMJ de la santa iglesia católica, de la visita papal y de todo lo que se ha dicho y ha sucedido en Madrid estos días extraños en que uno se golpeaba la cabeza y se frotaba los ojos por lo que veía y lo que escuchaba, incrédulo a veces, indignado muchas y sorprendido otras.

Quiero dejar sentado que aplaudo con efusión (y admiro profundamente)a todas las personas que sacrifican su vida por los demás, que se juegan la vida por los demás y que se dejan la vida por los demás, sean de la religión, raza, país, condición y sexo que sean.

A partir de esa premisa me pregunto ¿que está ocurriendo realmente en el mundo? ¿a dónde nos llevará este tumulto impetuoso, esta ceguera crónica?

Se lo complicado de las respuestas, incluso admito que es posible que no haya respuestas, pero al día de hoy existe una cantidad ingente de conflictos humanitarios difíciles de abarcar en mi cabeza, cuanto menos de darles una explicación y una respuesta medianamente válida y lógica:
El cuerno de África, Libia, Siria, Haití, la intransigencia radical religiosa, los comportamientos criminales de las economías del poder, la indiferencia de la gente buena (que es la peor de las indiferencias) y todas las cosas que a diario suceden socavando no sólo el alma golpeada del hombre, sino también el ecosistema de este planeta que nos soporta y nos provee generosamente mientras clavamos en su piel herida las estacas asesinas de nuestra ambición y dejadez (contrapuestas, pero paralelas).

Y no entiendo que esta situación en la que cabría alarmarse de continuo y trabajar juntos por erradicarlas definitivamente, nuestra preocupación se centre en temas tan banales y desfasados como muchos de los que estos días se han tratado en esa macrofiesta del catolicismo, esa descontrolada muestra de poder religioso, tan vació, tan inane, tan falto de compromiso humano. Solapando la verdadera lucha cristiana de quienes, como ya dije antes, se juegan la vida a diario en las selvas, desiertos y ciudades por hacer este mundo mas habitable, más justo, más libre.

Y, casualidades de la vida, el domingo (no recuerdo que cadena) echaron "La Misión", esa película que ya había visto un par de veces, con esa magnífica banda sonora, con esos paisajes, y con ese mensaje desolador, apocalíptico que, desgraciadamente, se ha venido repitiendo hasta la saciedad siglo tras siglo. Y ello, la revisión del film, acrecentó mi tristeza y golpeó mi esperanza de que algo pudiera cambiar por el simple hecho de que hemos progresado, de que tenemos un mundo globalizado y comunicado ferozmente, de que disponemos de las herramientas y los pensamientos necesarios para mejorar. Y sin embargo todo lo que sucede en esa historia, "La Misión", es exactamente lo que sigue ocurriendo hoy en día, pero además con la estulticia renovada y agigantada de que todo, absolutamente todo, está televisado, en directo y alta definición.

Quizá sólo nos quede rezar, esperar que el buen Dios, esté dónde esté (y si está), decida algún día atajar esta plaga de parásitos en que nos hemos convertido, antes de que acabemos con el paraíso y con él (Dios). Pero me temo que allí arriba existe un vacío tan inmenso como el que habita en las cabezas de ese tumulto ingente que todo atropella y a todo pone condición, y que, además, lo deja todo lleno de basuras y plásticos mensajes.

Insisto, que paren el mundo, que yo me bajo.

5 comentarios:

Mamen Alegre dijo...

Me temo que no puedes bajarte JM, pero aunque pudieras no lo harías, se necesitan muchas bocas como la tuya -aunque pienses que no hay solución, la palabra es un arma y hay que empuñarla- y muchas se hacen de este modo, una a una.

Un abrazo :)

Bracelli dijo...

Vale, Mamen, tienes razón, si pudiera no me bajaría, aunque a veces apetezca, y sí, la palabra es un arma cargada de futuro (que dijo el poeta), pero el futuro cada vez está mas lejos... pero seguiremos luchando, es lo que nos queda por hacer, y "disfrutar de la belleza, que es lo único por lo que merece la pena esta m... de mundo", que decía Ramón Trecet en Radio 3. Besos.

tino dijo...

A veces yo también quisiera bajarme del mundo...pero el mundo y la vida son complices y no puedes parar ninguno.
Estoy contigo amigo...Hay tumultos y tumultos...Unos sufren y otros rezan por el sufrimiento, unos son la vida misma y otros son la vida vista por un agujero llamado religión...
Y que conste que algunas personas individuales están por la labor estableciendo puentes de ayuda...y éstas no salen en los tumultos porque se están perdidas en esos lugares que no caben en las fotos...
Un abrazo

Paco Vivas dijo...

Es que esto es muy complicado, cuesta entender la actitud de estos miles de jovenes que se gastan el dinero en adorar a un señor de 80 años, y que lo siguen de esta manera tan radical y tan fuera de lugar, tal y como está la situación.
Las aberraciones de la pelicula que nombras son niñerias con las que estamos haciendo ahora con millones de personas, niños incluidos, por nuestro egoismo y nuestro sentido equivocado del concepto de persona. Somos los peores animales que hay en la Tierra, pero ni nos damos cuenta de que como exista un Dios justo, vamos todos de culo.
Las palabras ya no no valen para nada, hay que actuar, no sé como pero hay que actuar, aqui ya no valen las intenciones, pero es que uno no sabe ya ni en quien confiar para nada.
Imaginate que cada trabajador del mudo donase un euro mensual de su salario para paliar el hambre. Se acababa. Pero, a quien encargas para que todo llegue a donde tiene que llegar..... y no vale decir que lo hemos intentado.
En fin, que lo que digo siempre, a todos los cerdos les llega su San Martin, y a nosotros nos llegará. Un abrazo.

Bracelli dijo...

Tino y Paco, estoy totalmente de acuerdo con vuestros planteamientos, es la pura realidad, esto se va a la mierda en cualquier momento, y cada vez estamos más cerca. Un abrazo (a ambos)