
Acabo de leer un artículo en la revista Muy Interesante y quiero compartir con vosotros solamente un párrafo que considero esencial en la explicación que luego os daré al respecto:
"La excepción finesa. Como caso aislado, llama la atención un discreto país nórdico sin apenas fracaso escolar, a diferencia de otras naciones como España, que tuvo una tasa del 32% en 2009. En Finlandia, ser brillante es lo habitual y no la excepción entre los jóvenes, que terminan secundaria con media de sobresaliente, dos o tres idiomas y un sano interés por la lectura. De hecho, es el país europeo con mayor índice de consumo de libros y lidera la lista en excelencia educativa del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE -PISA, por sus siglas en inglés-. ¿Las razones? para empezar, allí la profesión de maestro tiene un gran prestigio social; es una de las carreras universitarias más difíciles y que más requisitos exige al aspirante. Sólo los mejores pueden ser profesores, y el método de enseñanza no tiene nada que ver con el que conocemos aquí: se prioriza la educación individualizada y la libertad creativa, y los alumnos tienen un poder de decisión real en la escuela, donde abundan las asambleas y debates."...
El artículo es mucho más extenso y habla del avance de los mediocres en una sociedad cada vez más consumista y mediatizada por eso mismo, la mediocridad.
Pero al respecto del contenido sobre la educación finesa, a uno, particularmente, le satisface encontrar de tarde en tarde escritos que te dan la razón; y es que llevo años diciendo eso exactamente. La importancia suprema de la educación, el valor esencial de los educadores, y la enseñanza personalizada. Si fuéramos capaces de hacer una verdadera revolución educativa, cambiar los argumentos obsoletos que encadenan la creatividad, la imaginación y la evolución de los caracteres específicos del individuo, podríamos crear personas libres, formadas y especializadas en sus aptitudes (es decir, verdaderos genios, o al menos gente preparada).
Sin embargo, y para sorpresa mía por venir de dónde viene, se anda escuchando por aquí que quieren eliminar las disciplinas artísticas de las Actividades Formativas Complementarias. Cosas de la crisis o algo parecido. Y con ello abandonar la educación más personalizada que conocemos en este país sobre aspectos voluntarios y de crecimiento creativo. Es decir, cargarse de un plumazo la leve posibilidad de que los alumnos aprendan a crear y desarrollar sus aptitudes. Para echarse a llorar.
Si fuera religioso y/o creyente, me pasaba el día rezando para que no se acometiera semejante desatino.
... Dios (por si está por ahí) que asco de país... Emigro a Finlandia.
Ah. Que el año que acaba de estrenarse sea un poco mejor que el finado 2010 (que ya le vale).
2 comentarios:
Estás comparando a España con un país, que a principios del siglo XX era un pueblo pobre y ahora es uno de los más ricos de Europa, pero sobre todo estás comparándonos con el país donde menos corrupción existe.
Hay que asumir que en España todo se basa en ser más que el de al lado, hemos educado mal a nuestros hijos, se trabaja poco o nada, llevamos 20 días sin dar un palo al agua entre fiestas y Reyes Magos, y lo que es peor, hemos creído que nuestros hijos pueden y deben ir a la Universidad, cuando los que tienen que ir a lo mejor no lo hacen porque no tienen medios y se han tenido que poner a trabajar para llevar la comida a casa. Así que mientras aprueben la selectividad un 96 por ciento de los que se presentan, mal vamos. Es decir, algo falla desde el principio.
Tienes toda la razón, así es y así nos pinta, repito...¡¡país!!
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