
Llevo un tiempo (mucho ya) que no dejo de buscar.
Buscar se convierte, llegado el momento, en una especie de vicio incurable. Busco poetas nuevos y poemas nuevos. Busco películas originales (de originalidad) y tramas nuevas. Nuevos protagonistas (ellos o ellas). Nuevos guiones que sorprendan. Nuevos cuentos que emocionen. Nuevas novelas (si breves mejor, dos veces buenas…). Busco paisajes puros. Busco el silencio y la belleza. Busco también mi sitio (que aún no lo encuentro). Busco la felicidad (que no sé por dónde anda, aunque a veces me roce furtivamente). Busco la Justicia, la paz, la alegría…
Busco tantas cosas que, a veces, cansa.
Ya hablaremos más despacio de este oficio de buscador que me convierte en un insaciable energúmeno inconformista (lo reconozco, que carajo). Ahora sólo quiero hablaros del grato sabor de buscar nuevas músicas, de descubrir (sorprendido) un universo tan amplio y tan generoso de músicos geniales con sus geniales músicas.
Y eso, descubrir, me hace la vida un poco más llevadera; mi fe en lo humano un poco menos escéptica, y regalo a mi corazón unos gramos de ternura (que tanta falta le hacen).
Ahora, una vez terminado el discurso introductorio, paso a contaros (y recomendar a quien quiera o necesite descubrir también) algunos de esos hallazgos que ahora forman parte de mi universo sonoro, de mi karma, de mi refugio.
- Lévon Minassian y Armand Amar (Songs from a world apart)
- Max Richter (Henry May Long)
- Deuter (Earth Blue)
- Phillip Carout (Suites for dance, Works for cello and piano)
- Michael Hedges (Aerial Boundaries)
- Enrique Cardenas (Sound of Relaxation)
- Ludovico Einaudi (…todo, absolutamente todo su repertorio )
- Michael Brook (Rock Paper Scissors)
- Richard Stoltzman (Open Sky)
- Jocelyn Pook (Flood)
- Teresa Salgueiro & Zbigniew Preisner (Silence, Night and Dreams)
… y algunos más que os iré contando a quién esté interesado.
Luego algunas emisoras de radio dañan mis oídos con irreverentes sonoridades muy al cabo de la calle, y rechina el mundo, y no entiendo pero comprendo por qué tenemos lo que tenemos, por qué existe la estupidez que existe, y por qué la vida se hace tan pellejuda a veces, tan difícil de sobrellevar.
Yo sigo buscando, no me cansaré jamás.