miércoles, 25 de agosto de 2010

Apología del agotamiento

Se me hace cuesta arriba este verano. Tan caluroso, tan pasmado de luz, con esa predisposición a lo cotidiano, al mero aburrimiento de sol y noches de calima.
No sé si ya no me alcanza la edad para más, si tras esta larga vida que soporto ahora no encuentro las fuerzas para sobrevivir a este tiempo de banalidad, de estupidez creciente, de incompetencia humana...

Estoy cansado. Harto ya de sobrevenir a los días con el sopor de las palabras vacías, de la imbecilidad ciudadana, de la hipocresía continua de los sucesos y las intenciones. Me cansa la arrogancia de los banales paseantes, la crueldad silenciosa de los matarifes de a pie sobre la arena de los despropósitos. Me cansan los improperios de quienes sujetan su ineptitud en artículos y cartas al director. Me agotan los superfluos oyentes de la idiotez, quienes presagian su futuro sobre un pasado de sangres y fusilamientos. Me delatan las sombras de este pasaje al que nos empujan quienes pretender poseer la razón de la fuerza contra la ingenua razón.

Estoy cansado, sin saber siquiera hasta que punto de este agotamiento podrá mi corazón soportar más la argucia de esta melancolía, de este rumor de aguas ardientes y bosques incendiados.

Me retiraré despacio al fondo de la estancia, al rincón húmedo del abandono. Poco a poco doblegaré mis rodillas hasta quedar sentado, recogido, oculto del mundo en ese espacio de piedras y telarañas que me espera, en ese lugar de memorias olvidadas en que quisiera descansar un rato, unas horas tal vez, el tiempo necesario para recoger fuerzas, levantarme y reanudar el camino, el largo sendero de esta torpe, desleal, obligada soledad consentida.

Estoy cansado, no es nada, he de volver al trabajo de las cosas que fluyen y se alejan, al diario devenir de las mentiras, a los pasos que mi sombra soporta, a la ciudad que me habita, intacta, calcinada de veranos amplios y ocupantes desleales.

Estoy cansado, no importa, el tiempo pasa, este verano pasa, llegará la mano fría del invierno, las noches largas, tal vez la esperanza...

1 comentarios:

Paco Vivas dijo...

Esto lo has escrito tu o me lo has adivinado con algún poder extrasensorial especial?. No puede ser que pensemos lo mismo, yo creia que yo estaba como una cabra.
En cuanto a los articulos anteriores, me uno al "fusilamiento" de los de las playas (cuando nos veamos te contaré unas cuantas anecdotas de este año),en cuanto al chiste muy bueno sobre las corridas de toros, te digo, que no me gustan las corridas de toros, ni las peleas de gallos, ni los toros embolaos, ni las peleas de perros, ni arrancarle las cabezas a los pollos, ni tirar las cabras de los campanarios, ni tan siquiera me gusta ver una pelea entre chavales, es decir no me gusta la violencia de ningun genero, pero estas cosas no van a quitarlas todas y por eso sigo pensando que las ideas politicas y nacionalistas no deben estar por encima de las del pueblo en general. Hay una cosa que se llama democracia, pero todavia no sabemos que significa.