sábado, 7 de noviembre de 2009

De lecturas encontradas (afortunadamente)


Acabo de terminar de leer "Los girasoles ciegos" de Alberto Méndez.

Un grupo de padres, comprometidos con la educación y los valores de nuestros hijos, decidió hace unos años crear una especie de escuela de padres. Allí empezamos a reunirnos con la ayuda de algunos psicólogos y/o educadores que impartieron formación y promovieron coloquios y tertulias.
Al paso del tiempo terminaron por crecer nuestros hijos y, básicamente, concluir nuestra formación, entre otras cuestiones de la vida porque siempre se preocupan de prepararse quienes mejor están preparados (eso es así y no caben discusiones al respecto, salvo las excepciones correspondientes. Tómese el ejemplo de un centro de unos 300 alumnos en dónde conseguimos reunir a no más de una veintena de padres, y eso a pesar de las insistencias, anuncios, invitaciones, etc, y luego nos quejamos de la educación de nuestros hijos en los colegios).

Llegados a este punto, y para no descomponer el grupo que había sobrevivido al proceso, decidimos transformar la escuela de padres en una tertulia literaria de carácter más o menos complementaria.
En estos últimos años hemos leído un poco de todo (hasta poesía), y quienes han ido descubriendo el mundo de la lectura, o recuperando su cadencia, hemos conseguido disfrutar de historias, pensamientos y palabras que han reconfortado nuestros espíritus, o los han sublevado.

Y retorno al principio, el último libro propuesto, leído y comentado ha sido este de "Los girasoles ciegos".
Yo no he visto la película, y no puedo opinar al respecto, pero me cuesta pensar que las imágenes (en este caso concreto) hayan sido capaces de reflejar la hondura, el drama, la pasión y la ternura de estas historias entrelazadas y dispares que sobre la inefables carencias del ser humano, el autor, ha trasladado a esta genial obra literaria. Alberto Méndez falleció tras publicar esta obra, su única novela, y con ello se nos fue quién podría haber sido uno de los mejores literatos de este siglo.

No quiero decir más al respecto, si queréis conocer lo que escribí en mi intervención podéis pasaros por nuestra web http://www.escueladepadresesc.es y luego, aquí escribir vuestra opinión.

Los que no la habéis leído, una recomendación que no se puede obviar. Y a los que yo lo leísteis, por favor, un comentario.

5 comentarios:

Paco Vivas dijo...

Por una vez no estoy de acuerdo con tu comentario, los padres no necesitan ir a reuniones de padres para educar bien a sus hijos, sino que deben esforzarse en educarlos dia a dia, y cuando vayan al cole, el profesor solo necesita enseñarles, que es su misión. Hay mucha gente que no tiene tiempo de ir a reuniones o simplemente no creen que deban ir, o no les gusta la literatura, por ejemplo.

Bracelli dijo...

Bueno, que me parece que leemos muy deprisa y no nos enteramos bien.
Sólo estoy de acuerdo en que en la escuela se enseña, y en familia se educa, pero eso de que los padres no necesitan reunirse para aprender mejor a educar a sus hijos compartiendo experiencias o recibiendo consejos de especialistas (psicólogos y/o pedagogos)que nunca vienen mal, es una soberana tontería... o es que eres tan listo y tan estupendo que ya sabes todo lo que necesitas para dar una buena educación a tus hijos/as?. Nunca se acaba de aprender en esta vida y a ser padre menos todavía. Otra cuestión es que no se pueda o no se quiera... y no tiene nada que ver con la literatura (en nuestro caso fue algo que vino después, con la amistad y los gustos, nada más), y no te líes...

Paco Vivas dijo...

Yo no me lio en absoluto. Claro que sé si mis hijas están educadas y actuan con educación, eso se ve enseguida, otra cosa es que sean más listas o más torpes y esas cosas, pero la educación se mama desde pequeño y aún haciendolo bien, te puede salir rana. Y no me hables de pedagogos y psicologos que me pongo de mala leche.....

Paco Vivas dijo...

Ah¡ un abrazo y en la web del golf está mi nuevo blog ya que el anterior no hay manera de entrar para actualizarlo.

Bracelli dijo...

Paco, si tu lo tienes claro, enhorabuena, pero no todo el mundo dispone de esa claridad y seguridad con la que abordas el tema. También es loable que hayas podido educar a tus hijas como mejor has considerado y que de ello se desprenda una buena respuesta por parte de las mismas. Pero, reitero, no todo el mundo tiene las mismas habilidades, conocimientos o reeducación de la que haces gala, y no generalices con los colectivos, o si no recuerda lo de los funcionarios, o las compañías de seguros (o de los sindicalistas...). No todo es negro ni blanco, recuerda los matices. Un abrazo.