jueves, 16 de julio de 2009

Que se calle el ruido

Las noches de verano tienen el volumen subido y la educación desperdigada. No hay quién descanse de las cálidas jornadas, de las tardes de no-siesta, del ajetreo de las horas de luz casi eternas.
Pero durante el día tampoco cambia mucho el panorama: coches, bocinas, ambulancias, policía, obras en las calles, obras en la oficina, barrenderas que a las 7 de la mañana cantan sus desventuras como si estuvieran solas en la calle y en la ciudad...

Empiezo a estar muy cansado del ruido, de la constante penuria de mis oídos, de no poder tener un instante de paz y silencio, para pensar, para meditar o para escuchar música tranquilamente.

Y hablando de música, ¿qué decir de esos mamelucos que andan por la ciudad con sus autos tuneados, las ventanillas abiertas y esa música perrera a todo volumen, cómo si se lo hubiéramos pedido los demás porque nos encanta que nos revienten los tímpanos, sobre todo cuando dejan el coche parado con el motor en marcha y no desconectan el radio-cd-mp3 y la madre que los bendijo?.

Luego, uno, intenta buscar algo de refugio en el campo. Allí dónde el canto de los pájaros o el leve silbido del viento entre las ramas de los árboles te permite descansar del mundanal ruido... hasta que llegan los motoristas, los del quack (o como coño se llame) o el del tractor desajustado, el cortacesped, la desbrozadora... y se acaba tu paz y tu deleite.

Que cansado estoy ya del ruido, de las voces, de las terrazas de los bares, de los ciclomotores, de los carritos del carrefour por las aceras, de...

Que agotamiento de ciudad, de país... ¡que hartura de todo!.

Repito: paren el mundo que me bajo, pero ya...!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Este comoentario es con respecto a la entrada anterior, por si acaso no las revisas y no llegas a leer esto. Ayer vi la película por casualidad y me queda claro para siempre que no me gusta el cine francés. He visto varias películas bajo esta nacionalidad y todas me han desesperado. El marido de la peluquera no me gusta no por la lentiud, ya qie no creo que sea excesivamente lenta, si no por su obscenidad exagerada. Creo que hay guiños que pueden llegar a dar un toque magistral a toda pelicula, pero en esta, sólo hay una serie desmesurada de guiños que más bien acaban por hacerte tuerto...Con este comentario no quiero ir contra nadie, pero es que desde ayer tengo una extraña sensación interna que me ha llevado a buscar críticas sobre esta película y al encontrarme esto...no he podido resistirme a opinar. Me gustaria que me contestases si es posible y sobre todo, si es que tienes algo que decirme. Un saludo

Bracelli dijo...

Querido/a Anonimo: Como no sé a quién me dirijo, ni sus gustos y referencias, sólo puedo comentarte que cada persona tenemos unas referencias distintas respecto a las prioridades y la forma de enfocar y recibir nuestras emociones, tanto a nivel social como personal.
Los gustos se asocian en mayor escala no solo a la personalidad, sino a las influencias y las experiencias.
Que a mí, particularmente, me guste esta película, e igualmente, puedo decir, que he disfrutado con varias películas francesas (pero también reconozco que otras no tanto), no quiere decir que a todo el mundo le parezca igual. Cuento con ello, y con las diferentes opiniones al respecto.
Lo que no me queda claro es eso que dices de "obscenidad exagerada". ¿Hasta dónde puede ser exagerada la obscenidad?, ¿dónde está el límite?, ¿qué separa la obscenidad del erotismo?. En ese sentido yo sólo capto en esta película un fuerte erotismo bañado en perfumes y recuerdos. No hay que buscar cosas raras dónde no las hay, y si acaso nos incomoda... ¿por qué será?. Bueno, gracias por el comentario y espero que alguna vez coincidamos en este foro abierto.
Un abrazo (no excesivamente obsceno...)

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en las diferencias de gustos y el comentario con respecto al cine francés creo que es una simple casualidad, o quizá no, pero he de admitir que no he visto una gran variedad, apenas 3 o 4 y éstas no me gustaron, incluso algunas que estan respaldadas por una sólida y positiva crítica.
Los límites de la obscenidad los desconozco, supongo que también depende de la persona, pero para mí si en esta película se eliminasen algunas tomas supongo que no la percibiría tan sobrecargada y el conjunto del film podría haberme gustado más.
A mí tampoco me queda clara la frase de:"No hay que buscar cosas raras dónde no las hay, y si acaso nos incomoda... ¿por qué será?"
Yo no creo que el erotismo ni nada de una posible relación sexual en una pareja sea raro, pero también me parece que en el momento en el que te pones delante o detrás de una cámara para recrear algo así debes ser sutil antes que explícito y en esta película hay momentos sutiles que encajan perfectamente y otros que para mí quizas se acercan ya más a lo explícito. Yo también te mando un abrazo, que por ahora, no me parece en absoluto obsceno.

Paco Vivas dijo...

ay,ay,ay "artura".

Bracelli dijo...

ties razón hermano, es que uno queda "harto" de tanta "artura" de las músicas perreras de los cohes y pasan esas cosas. Así que ya voy un poco "jarto" de tanta "hartura" (joe, que coñazo)

Paco Vivas dijo...

Un lapsus lo tiene cualquiera y es verdad que la jartura jarta una jartá.